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Querido Dios (16) Humildad

Querido Dios (16)

Humildad

He estado reflexionando mucho acerca de la humildad. Considero que es una gran virtud, difícil de lograr.
Lo contrario podría ser la arrogancia. Yo siento que esta enfermedad me ha enseñado a ser más humilde.
Es tremendamente fácil sentirse superior al otro y pensar que uno tiene la razón. Pero ese juego no lleva a ningún lado, ahí no hay vencedores, sólo perdedores.
No sólo es la palabra la que nos puede delatar como arrogantes, es también el tono de la voz, los gestos y el lenguaje del cuerpo.
Entender que todos somos iguales, que no existe una sola verdad, aprender a ceder, a entender el punto de vista del otro sin juzgar y sin criticar es parte de la labor para lograr la humildad. Yo me encuentro en este camino, aprendiendo cada día al observar mis comportamientos para en lo posible no repetir aquellos que me alejen de la humildad y la sencillez.

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